17 agosto, 2026

«Crónicas marcianas» de Ray Bradbury


 *Imagen generada con Microsoft Copilot.


Sin duda, una obra maestra, pero no soy imparcial: Ray Bradbury es uno de mis autores favoritos y la ciencia ficción es mi género preferido. Conocí a Bradbury a través de “Chicho” Ibáñez Serrador y su espléndida serie de TV de los años 60, “Historias para no dormir” donde realiza una adaptación de “El cohete” y la “La espera”.

Leer “Crónicas marcianas” es como abrir una ventana a Marte, el mismo que el ser humano quiere visitar en los próximos años, un proyecto que ya está sobre la mesa. Bradbury no escribe ciencia ficción en el sentido técnico: escribe nostalgia, poesía, miedo, esperanza, y lo hace usando Marte como espejo de nuestras grandezas y miserias. Cada crónica es un pedazo de humanidad lanzado al espacio, y al final uno entiende que el planeta rojo es solo el escenario donde se representa la obra más antigua del mundo: la condición humana.

Aunque se presenta como un conjunto de relatos, “Crónicas marcianas” funciona como una novela fragmentada que pueden ser leídas de manera autónoma, aunque es el conjunto de ellas quién da sentido a toda la obra: conquista y colonización del planeta Marte. Bradbury se adelanta a su tiempo tal y como ya hicieran otros escritores como Julio Verne.

Bradbury escribe con una sencillez engañosa: parece fácil, pero cada frase escrita está llena de una gran carga simbólica que, una vez terminado de leer el libro, queda resonando en nuestra cabeza.

Aunque no deja de ser una historia de ciencia ficción, el fondo de los hechos es universal: el comportamiento del ser humano, la sociedad, la ambición y los sueños de conquista, aunque para ello todo derive en la destrucción del medio ambiente, la guerra y de cómo somos capaces de destruir una cultura y una civilización ya establecida, en este caso, de un planeta habitado por sus seres originarios: los marcianos.

La gran capacidad de Bradbury siempre me provoca esa sensación de estar sumergido en su historia y en este caso, de habitar en el propio planeta rojo siendo cómplice de los acontecimientos que a lo largo de los distintos relatos se van sucediendo donde se refleja las inseguridades del ser humano, sus miedos, el papel de la religión y de cómo podemos seguir cometiendo los mismos errores en el caso de poder contar con una segunda oportunidad. La autodestrucción del hombre y su capacidad de generar guerras, siempre está presente.

“Crónicas marcianas” es un libro que se lee con la sensación de estar hojeando un álbum de fotografías de un mundo que nunca existió, pero que podría haber sido. Bradbury no escribe sobre Marte: escribe sobre nosotros, sobre lo que tememos, lo que deseamos y lo que destruimos sin darnos cuenta.

Es un libro que invita a la reflexión sin moralizar, que emociona sin tratar de manipular y que, pese a su tono melancólico, deja una chispa de esperanza: la idea de que siempre podemos empezar de nuevo, incluso en otro planeta.

En 1980, el libro fue llevado a la pequeña pantalla en una miniserie de tres episodios protagonizados por Rock Hudson con una extraordinaria banda sonora de Stanley Myers.

Destaco sus crónicas más importantes, desde mi mirada más personal:

El verano del cohete

La primera crónica abre el libro con una mezcla de maravilla y amenaza. Los cohetes despegan desde la Tierra. Bradbury no describe tecnología: describe deseo, curiosidad y también huida. Desde el principio se intuye que los humanos no viajan a Marte para conocerlo, sino para escapar de sí mismos.

Ylla

Una de las crónicas más hermosas. Ylla es una mujer marciana atrapada en un matrimonio frío y distante que sueña con los hombres que vienen del espacio. Bradbury convierte la telepatía en metáfora del anhelo, del deseo de algo distinto. Es un relato triste, delicado, casi doméstico, que muestra que los marcianos son tan vulnerables como nosotros.

La tercera expedición

Aquí aparece el Bradbury más inquietante. Los astronautas llegan a un Marte que parece idéntico a la Tierra, al igual que sus pueblos, sus familiares muertos los reciben con abrazos. Todo es perfecto… demasiado perfecto. La crónica es una advertencia sobre la nostalgia como engaño y sobre cómo el pasado puede devorarnos si lo idealizamos.

Aunque siga brillando la Luna

El exterminio de los marcianos. Una crónica dura, casi seca, donde Bradbury muestra la capacidad humana para destruir lo que no entiende. No hay heroísmo, solo torpeza y miedo. Es uno de los momentos más oscuros del libro.

Los colonos

Marte se llena de gente que quieres escapar de la guerra, algunos son matrimonios rotos que realizan trabajos que no les llena. Bradbury retrata la colonización como una repetición de los errores terrestres: llevamos nuestros fantasmas a donde vayamos.

Usher II

La crónica más gótica y más política. Un homenaje a Poe y una crítica feroz a la censura. Bradbury defiende la libertad creativa con un relato que mezcla terror, ironía y venganza literaria. 

El marciano

Un ser capaz de adoptar la forma de quien lo mira. Un relato sobre la soledad, el duelo y la necesidad humana de recuperar lo perdido. Escrito con una ternura que duele.

Vendrán lluvias suaves

Tal vez, una de sus crónicas más famosa. Una casa automática sigue funcionando después de que la humanidad haya desaparecido. Es un canto a la fragilidad humana y la indiferencia del universo. Bradbury logra que una casa vacía sea más conmovedora que cualquier personaje.

 

Título: Crónicas marcianas
Autor: Ray Bradbury
Traductora: Francisco Abelenda y Miguel Antón
Editorial: Austral Singular
Edición: 2021
Páginas: 345