08 agosto, 2026

«Punto cero» de Seicho Matsumoto


*Imagen generada por Microsoft Copilot.

Tenía muchas ganas de leer a este autor, la literatura japonesa nunca me ha decepcionado y Punto cero, de Seichō Matsumoto, tiene además el aliciente de pertenecer a uno de los géneros que más me hacen disfrutar. Me esperan otros cuatro libros del autor.

Punto cero es de esas novelas que, al leerlas, dan la sensación de acceder a todo un mundo sincronizado. cuyo argumento está perfectamente calibrado de tal manera que cada detalle encaja y cada gesto importa. Matsumoto es capaz de llevarnos de la mano con una aparente calma hacia un desenlace que me obliga a pensar en lo que acabo de leer.

El comienzo no puede ser más revelador: una desaparición. Teiko Itane, una joven de 26 años acepta un matrimonio concertado a través de un casamentero con Kenichi Uhara al que apenas conoce, un publicista mayor que ella. Tras una luna de miel corta, Kenichi viaja a la ciudad costera de Kanazawa para cerrar un tema de trabajo antes de mudarse definitivamente con ella a Tokio... y desaparece sin dejar rastro. Este hecho es el que Matsumoto aprovecha para construir una narración llena de misterio que crece conforme avanzamos en la lectura. Teiko, una mujer corriente, comienza a buscar desesperadamente a su marido y pone en marcha una investigación; en el camino, se encontrará con mentiras, dobles vidas y crímenes que salen a la luz y que la lleva a los años de la ocupación estadounidense. Lo que comienza como búsqueda personal se convierte en un viaje a lo más profundo y oculto de la sociedad japonesa de posguerra.

Una de las cosas que más me han hecho disfrutar de la novela, es su atmósfera. Matsumoto, que no necesita realizar grandes esfuerzos para conseguirlo, es capaz, sin grandes artificios. de crear una tensión arrolladora. Sus paisajes son fríos, las oficinas grises y las conversaciones, inocentes en apariencia, esconden siempre algo. Con un ritmo pausado (no es una novela de acción) sus descripciones de líneas ferroviarias, horarios y estaciones son de una exactitud prodigiosa. La novela me atrapo en cada momento; no soy capaz de expresar cuanto la he disfrutado, hasta el punto de querer leyendo para saber que oculta cada silencio.

Esta novela policiaca, que se adentra en los misterios de la investigación, es también una crítica social. A través de dicha investigación, se revelan las desigualdades, las ambiciones y las contradicciones de un Japón que intenta reconstruirse tras la guerra. Sin sermones, sin subrayados: simplemente muestra cómo la gente actúa cuando está acorralada por sus circunstancias.

Desde la perspectiva policial, la novela es sobria, elegante y profundamente humana. No busca deslumbrar con acción, sino atraparte con una investigación que se vuelve cada vez más íntima. Sus misterios, bien construidos, revelan un suspense nace de la vida cotidiana.

En cuanto al misterio, Matsumoto juega limpio, sin trucos baratos ni giros imposibles. Las pistas están ahí, pero el autor sabe dosificarlas para que la vayamos encajando junto a la protagonista y sin haberlo visto venir. Todo va cobrando sentido.

En definitiva, es una historia de misterio clásica: una investigación guiada por el ingenio y la perseverancia de la protagonista, que además muestra la realidad de una sociedad que vive y sufre sus propias contradicciones. Punto cero es una lectura fantástica, absorbente y muy evocadora.

Título: Punto cero
Autor: Seicho Matsumoto
Traductor: Marina Bornas Montaña
Editorial: Libros del Asteroide
Publicado: 2025
Páginas: 312