*Imagen generada por Microsoft Copilot.
Tenía muchas
ganas de leer a este autor, la literatura japonesa nunca me ha decepcionado y Punto
cero, de Seichō Matsumoto, tiene además el aliciente de pertenecer a uno de
los géneros que más me hacen disfrutar. Me esperan otros cuatro libros del
autor.
Punto cero es de esas novelas que, al leerlas, dan
la sensación de acceder a todo un mundo sincronizado. cuyo argumento está perfectamente
calibrado de tal manera que cada detalle encaja y cada gesto importa. Matsumoto
es capaz de llevarnos de la mano con una aparente calma hacia un desenlace que me
obliga a pensar en lo que acabo de leer.
El comienzo no
puede ser más revelador: una desaparición. Teiko Itane, una joven de 26 años acepta
un matrimonio concertado a través de un casamentero con Kenichi Uhara al que
apenas conoce, un publicista mayor que ella. Tras una luna de miel corta, Kenichi
viaja a la ciudad costera de Kanazawa para cerrar un tema de trabajo antes de
mudarse definitivamente con ella a Tokio... y desaparece sin dejar rastro. Este
hecho es el que Matsumoto aprovecha para construir una narración llena de misterio
que crece conforme avanzamos en la lectura. Teiko, una mujer corriente, comienza
a buscar desesperadamente a su marido y pone en marcha una investigación; en el
camino, se encontrará con mentiras, dobles vidas y crímenes que salen a la luz
y que la lleva a los años de la ocupación estadounidense. Lo que comienza como búsqueda
personal se convierte en un viaje a lo más profundo y oculto de la sociedad
japonesa de posguerra.
Una
de las cosas que más me han hecho disfrutar de la novela, es su atmósfera.
Matsumoto, que no necesita realizar grandes esfuerzos para conseguirlo, es
capaz, sin grandes artificios. de crear una tensión arrolladora. Sus paisajes
son fríos, las oficinas grises y las conversaciones, inocentes en apariencia, esconden
siempre algo. Con un ritmo pausado (no es una novela de acción) sus descripciones
de líneas ferroviarias, horarios y estaciones son de una exactitud prodigiosa.
La novela me atrapo en cada momento; no soy capaz de expresar cuanto la he
disfrutado, hasta el punto de querer leyendo para saber que oculta cada
silencio.
Esta novela
policiaca, que se adentra en los misterios de la investigación, es también una
crítica social. A través de dicha investigación, se revelan las desigualdades,
las ambiciones y las contradicciones de un Japón que intenta reconstruirse tras
la guerra. Sin sermones, sin subrayados: simplemente muestra cómo la gente
actúa cuando está acorralada por sus circunstancias.
Desde la
perspectiva policial, la novela es sobria, elegante y profundamente humana. No
busca deslumbrar con acción, sino atraparte con una investigación que se vuelve
cada vez más íntima. Sus misterios, bien construidos, revelan un suspense nace
de la vida cotidiana.
En cuanto al
misterio, Matsumoto juega limpio, sin trucos baratos ni giros imposibles. Las
pistas están ahí, pero el autor sabe dosificarlas para que la vayamos encajando
junto a la protagonista y sin haberlo visto venir. Todo va cobrando sentido.
En definitiva, es
una historia de misterio clásica: una investigación guiada por el ingenio y la
perseverancia de la protagonista, que además muestra la realidad de una
sociedad que vive y sufre sus propias contradicciones. Punto cero es una
lectura fantástica, absorbente y muy evocadora.
