El plantador de
tabaco fue publicado por John Barth en 1960 y está considerada una obra maestra.
Su título original es “The Sot-Weed Factor” cuya traduccion viene a ser algo
como el agente de comercio de tabaco o más literalmente, Sot-weed: en el inglés
colonial significaba tabaco y Factor: término para un agente comercial, un
representante o intermediario en el comercio de mercancías.
Barth tomó el
título directamente del poema satírico de Ebenezer Cooke* de 1708 “The
Sot-Weed Factor: Or, A Voyage to Maryland. A Satyr”, una sátira sobre Maryland
y la experiencia colonial, que es el punto de partida de la novela. El título,
por tanto, no es una invención de Barth, sino una reapropiación literaria
cargada de ironía histórica.
* Ebenezer Cooke fue un personaje
histórico real pero casi desconocido que Barth convierte en un personaje literario,
satírico y ridículo para construir su novela, parodia del relato colonial.
La historia
sigue a Ebenezer Cooke, norteamericano de nacimiento, aunque no conocía su
lugar de nacimiento desde su infancia, un joven inadaptado e ingenuo, que se tiene
por un gran poeta. Su padre, Andrew Cooke, aburrido de su comportamiento al que
no le ve ningún futuro, lo manda desde Londres donde reside, a Maryland
(Estados Unidos) para que administre "Malden", la plantación de
tabaco familiar que el padre dejó en manos de un capataz.
Ebenezer se
entusiasma con la idea porque está seguro de vivir aventuras románticas y de
que escribirá un poema épico sobre las maravillas del Nuevo Mundo, pero todo
cambia al llegar a América al comprobar que todo es un desastre. Su idealismo se
desmorona, y en lugar de damas y caballeros, se encuentra con piratas, políticos
corruptos, estafadores, personajes que usan disfraces y traicionan sus acuerdos
constantemente, que mienten más que hablan y cambian de identidad como quien
cambia de camisa, es una realidad sórdida, corrupta y caótica. En este mundo,
nadie es quien dice ser.
Comienza una
aventura divertida y disparatada ambientada a finales del siglo XVII, un viaje
cómico lleno de giros inesperados, Ebenezer se ve envuelto en una red
interminable de conspiraciones intentando mantener sus valores, entre ellos, el
de mantenerse virgen. Lo acompaña su tutor, Henry Burlingame, que actúa
como mentor, un hombre escurridizo, experto en disfraces y siempre metido en
algún problema, enredos o conspiraciones.
A través de
esta parodia, Barth no solo busca entretenernos con humor grotesco y aventuras
disparatadas, sino también cuestionar la verdad histórica. La novela
sugiere que la historia no es una crónica fiel, sino una ficción construida por
los supervivientes, con lo que estoy muy de acuerdo.
¿Qué me ha
parecido entonces?, desde mi punto de vista como lector de casa, no soy un
experto en literatura, se acerca mucho a una obra maestra, trata de manera
notable la pérdida de la inocencia y la búsqueda de identidad en un
mundo donde la realidad no es lo que parece.
No cabe duda de
que es muy entretenida e ingeniosa, una parodia de las novelas de aventuras, escrita
con un lenguaje que imita el estilo de esa época, barroco y recargado.
Aunque es una
novela muy larga, me ha llevado casi dos meses su lectura, aunque he
intercalado alguna otra, la recompensa ha sido una lectura brillante que
demuestra que la literatura puede ser, al mismo tiempo, profundamente
intelectual y sumamente divertida, te atrapa constantemente porque cuando
piensas que lo has entendido todo, aparece un giro nuevo. Es perfecta si
disfrutas de las historias llenas de enredos, humor pícaro y aventuras donde
nada sale como el protagonista espera.
Traductor: Eduardo Lago Martínez
Publicación: 2013
Páginas: 1176

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