12 abril, 2026

«El plantador de tabaco» de John Barth




El plantador de tabaco fue publicado por John Barth en 1960 y está considerada una obra maestra. Su título original es “The Sot-Weed Factor” cuya traduccion viene a ser algo como el agente de comercio de tabaco o más literalmente, Sot-weed: en el inglés colonial significaba tabaco y Factor: término para un agente comercial, un representante o intermediario en el comercio de mercancías.

Barth tomó el título directamente del poema satírico de Ebenezer Cooke* de 1708 “The Sot-Weed Factor: Or, A Voyage to Maryland. A Satyr”, una sátira sobre Maryland y la experiencia colonial, que es el punto de partida de la novela. El título, por tanto, no es una invención de Barth, sino una reapropiación literaria cargada de ironía histórica.

* Ebenezer Cooke fue un personaje histórico real pero casi desconocido que Barth convierte en un personaje literario, satírico y ridículo para construir su novela, parodia del relato colonial.

La historia sigue a Ebenezer Cooke, norteamericano de nacimiento, aunque no conocía su lugar de nacimiento desde su infancia, un joven inadaptado e ingenuo, que se tiene por un gran poeta. Su padre, Andrew Cooke, aburrido de su comportamiento al que no le ve ningún futuro, lo manda desde Londres donde reside, a Maryland (Estados Unidos) para que administre "Malden", la plantación de tabaco familiar que el padre dejó en manos de un capataz.

Ebenezer se entusiasma con la idea porque está seguro de vivir aventuras románticas y de que escribirá un poema épico sobre las maravillas del Nuevo Mundo, pero todo cambia al llegar a América al comprobar que todo es un desastre. Su idealismo se desmorona, y en lugar de damas y caballeros, se encuentra con piratas, políticos corruptos, estafadores, personajes que usan disfraces y traicionan sus acuerdos constantemente, que mienten más que hablan y cambian de identidad como quien cambia de camisa, es una realidad sórdida, corrupta y caótica. En este mundo, nadie es quien dice ser.

Comienza una aventura divertida y disparatada ambientada a finales del siglo XVII, un viaje cómico lleno de giros inesperados, Ebenezer se ve envuelto en una red interminable de conspiraciones intentando mantener sus valores, entre ellos, el de mantenerse virgen. Lo acompaña su tutor, Henry Burlingame, que actúa como mentor, un hombre escurridizo, experto en disfraces y siempre metido en algún problema, enredos o conspiraciones.

A través de esta parodia, Barth no solo busca entretenernos con humor grotesco y aventuras disparatadas, sino también cuestionar la verdad histórica. La novela sugiere que la historia no es una crónica fiel, sino una ficción construida por los supervivientes, con lo que estoy muy de acuerdo.

¿Qué me ha parecido entonces?, desde mi punto de vista como lector de casa, no soy un experto en literatura, se acerca mucho a una obra maestra, trata de manera notable la pérdida de la inocencia y la búsqueda de identidad en un mundo donde la realidad no es lo que parece.

No cabe duda de que es muy entretenida e ingeniosa, una parodia de las novelas de aventuras, escrita con un lenguaje que imita el estilo de esa época, barroco y recargado.

Aunque es una novela muy larga, me ha llevado casi dos meses su lectura, aunque he intercalado alguna otra, la recompensa ha sido una lectura brillante que demuestra que la literatura puede ser, al mismo tiempo, profundamente intelectual y sumamente divertida, te atrapa constantemente porque cuando piensas que lo has entendido todo, aparece un giro nuevo. Es perfecta si disfrutas de las historias llenas de enredos, humor pícaro y aventuras donde nada sale como el protagonista espera.

 

Título: El plantador de tabaco
Autor: John Barth
Traductor: Eduardo Lago Martínez
Editorial: Sexto piso
Publicación: 2013
Páginas: 1176

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