No soy muy partidario de los libros
motivacionales, hay demasiados con mensajes facilones que solo tratan de captar
nuestra atención y que, en algunos casos, más que ayudar, entorpecen a quienes
buscan una salida a una situación personal, pero el estoicismo, es una
excepción ya que nos ayuda en situaciones, pensamientos y dudas que nos asaltan
a diario y que no somos capaces de gestionar y poner en orden o expresarlas
verbalmente.
El estoicismo es una corriente
filosófica con más de dos mil años de antigüedad basada en la lógica y el
sentido común que busca la felicidad y la serenidad del espíritu, grandes
autores clásicos han contribuido al estoicismo, Séneca, Epicteto o Marco
Aurelio que ya relataban problemas y reflexiones que hoy en día siguen
aconteciendo y permanecen intactos, es la naturaleza humana.
Seguimos luchando contra los mismos
desafíos que hace dos mil años, inseguridad, temor, deseo, ira, incertidumbre,
ansiedad y la filosofía estoica ha ayudado durante siglos a millones de
personas a gestionarlos eficientemente.
La calidad de nuestra vida depende de
la calidad de nuestra salud mental, tener el control y la claridad suficiente
sobre ella, facilita la superación de nuestros problemas y el alcance de
nuestros objetivos, ayudados de felicidad, serenidad o la dicotomía del control
que nos ayuda a diferenciar todo aquello que depende de nosotros y de lo que
no, por esto es importante esforzarnos y aprender a tomar este control sobre
nuestra mente, pero asumiendo que no lo tenemos sobre los acontecimientos en
los que nos vemos implicados a diario.
Si esto queda resuelto, nos facilitará
el avance, de lo contrario, acabaremos abandonando, abocados a la
procrastinación y es por esto, que una de las claves más importantes es la
organización de nuestro tiempo, con disciplina y creando hábitos.
[…] Los estoicos no pautaban rutinas específicas a realizar
a lo largo del día, pero veían especial utilidad en prepararse al inicio de
cada mañana y en reflexionar sobre su día antes de irse a la cama. […]
Curiosamente, este método, sin conocer su origen, lo practiqué personalmente, hace algunos años, en el deporte, a través de la Sofrología.
Editorial: Círculo Rojo
