Tenía muchas ganas de leer este libro que por fin ha sido
traducido al español. El bosnio Meša Selimović,
de una manera magistral, nos narra en un tono reflexivo e íntimo que primero
existimos y luego nos definimos, pero la realidad ya está ahí antes de que
pensemos sobre ella, al más puro estilo existencialista, influido por filósofos
como Jean-Paul Sartre o Karl Jaspers.
La obra nos traslada a una isla del Adriático llena de
naturaleza, para enmarcar la vida de dos personas jubiladas, Katarina e Iván,
que acuden a ella en busca de tranquilidad, un retiro alejado de la ciudad y de
su pasado donde vivir sus últimos días. La adaptación a la isla los lleva a
enfrentarse a la vejez desde sus propias perspectivas, con resignación y
ternura.
La isla se convierte en un refugio donde la soledad, el
paso del tiempo y la memoria toman forma y de manera inevitable, aparecen lo
mejor y lo peor de cada recuerdo, desde las emociones más bellas y profundas hasta
las más oscuras; sale a flote la condición humana y se ven reflejados los
anhelos, los conflictos y el sentido de sus vidas.
Con un claro tinte filosófico y autobiográfico (Meša se
jubiló poco antes de publicar esta obra) el estilo del autor es moderado y prudente
pero capaz de capturar toda la belleza del entorno natural de la isla sin
perder un ápice de la narrativa de sus personajes, complejos y emocionales, convirtiendo
a la isla no sólo en un lugar real, sino también en un callejero imaginario de sensibilidad
humana; el libro es, en definitiva, una reflexión sobre la vida, el amor y la
muerte, es la esencia misma de nuestro paso por el mundo.
Me ha sorprendido gratamente, de hecho, lo he leído prácticamente
de un tirón, en gran medida por la atracción que supone, llegado ese momento, desconectar
y apartarte del mundanal ruido para vivir ya sin presiones ni ataduras.
Reconozco que en cuanto vi su argumento, incrementó mis
ganas de leerlo, lo cierto es que este libro junto al leído recientemente del
escritor y periodista Pedro García
Cuartango “El enigma de Dios”, suponen dos grandes obras de autorreflexión
y que en ningún caso están relacionado con nuestras creencias religiosas.
También debo advertir que es necesario leerlo en la misma clave
de introspección y que no depende tanto de la edad como de la manera en la que
nos enfrentamos a la vida en nuestro día a día y vamos construyendo el futuro, un
futuro que vemos muy lejano pero que se va acercando a pasos agigantados conforme
avanzamos en edad y que termina por atraparnos.
No es un libro convencional porque, al adentrarnos en su
historia, nos interpela; es decir, requiere de nuestra colaboración y
complicidad para que, además de ser testigos del estado emocional de sus
protagonistas, seamos capaces de empatizar.
Meša Selimović, nacido en Tuzla (Bosnia y Herzegovina)
en 1910 y fallecido en 1982 en Belgrado está considerado como uno de los autores
más destacados del siglo XX. Licenciado en Filosofía por la Universidad de
Belgrado, fue miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias de Bosnia y
Herzegovina y de Serbia y doctor honoris causa por la Universidad de Sarajevo. La
muerte de su hermano durante la guerra marcó su vida, escribió veinte años más
tarde "El derviche y la muerte" una de sus obras más
conocidas.
