Tenía ganas de
leer alguna novedad en estas fechas que me evadiera y me hiciera volver a mi
pasión por la intriga y el suspense (me gustan casi todos los géneros, que le
vamos a hacer) y me decidí por “La pérdida de la felicidad” de Angie Kim, una
autora emigrada desde Seúl a Baltimore que estudió filosofía en la Universidad
de Stanford y posteriormente derecho en la Harvard Law School; ganadora del
premio Edgar Allan Poe en 2020 a la mejor primera novela estadounidense.
¿Qué tenemos
aquí exactamente? Pues un thriller familiar cuyo comienzo es espectacular y
digno del género: un padre de familia que sale a pasear con su hijo Eugene pero
de regreso a casa, solo aparece el chico, ensangrentado y sin poder dar
explicaciones al padecer el síndrome de Angelman (un trastorno neurogenético que
provoca entre otros efectos la incapacidad del habla), a partir de aquí, Angie
Kim elabora una historia que mezcla el misterio y las emociones en un entorno familiar
de esas que nos da la sensación que guardan secretos y donde los silencios dicen
más de lo que se calla.
Mia, la narradora
y hermana de Eugene, es una joven que siempre tiene respuestas para todo. Es analítica
y casi obsesiva, sin embargo, sus deducciones hacen que nuestra lectura tenga
un color especial, que sea diferente porque no sólo sigue atenta la
investigación de la desaparición de su padre, sino que revisa cada signo, cada detalle
y cada interpretación que ella considera sin fundamento.
El libro juega
mucho con esta idea, la de que no siempre estamos viendo lo que pasa, sino lo
que creemos que está pasando, lo que le da a la trama ese tono inquietante
propio del buen thriller, después de todo su autora es conocida por mezclar
misterio, drama legal e historias familiares.
Lo que más me ha
atrapado del libro, es su inteligencia narrativa, su profundidad emocional; esa
tensión entre lo que se sabe y lo que se interpreta; Eugene, el hermano de Mia
y el hecho de que no pueda hablar, lo convierte en un personaje esencial, porque
sus gestos y mutismo son pistas, pero también son un recordatorio de lo difícil
que es comunicarse incluso dentro de una misma familia. La autora aprovecha esta
circunstancia para reflexionar sobre el lenguaje, la memoria y la felicidad,
pero no de una manera profunda, sino desde la misma historia que nos ocupa y
las circunstancias que la rodean.
El ritmo de la
novela me ha resultado espléndido y fácil de seguir sin apenas esfuerzo; tiene
algunos pasajes que sorprenden, de mucha carga emocional, porque no es solo lo que
ha ocurrido con el padre, es lo que pasa cuando una familia se enfrenta a lo
que no quiere ver, y es ahí donde el libro cobra importancia: tensa la espera y
nos obliga a reflexionar en cómo interpretamos a los demás.
Es, en resumen, un thriller que se lee con gusto, que nos engancha y nos deja una agradable sensación, porque no es sólo intriga, suspense y misterio, es una historia sobre cómo algo que puede parecer cierto a primera vista, se puede volver frágil y de cómo la felicidad se desvanece sin apenas darnos cuenta.
Título: La pérdida de la felicidad
Autora: Angie
Kim
Traductora: Isabel Murillo
Editorial: La esfera de los libros
Publicado: 2026
Páginas: 440
