V2, de Robert Harris, comenta en sus notas que la historia
transcurre a lo largo de cinco días, a finales de noviembre de 1944, y que su
escenario es fáctico. Los ataques de los V2 desde los bosques de la costa
holandesa sobre Londres sucedieron realmente, y algunos personajes, como
Wernher von Braun o el general Hans Kammler, son históricos; el resto, al igual
que sus tramas, son imaginarios.
El libro está protagonizado por el cohete V2 (abreviatura de
Vergeltungswaffe 2, “arma de represalia número 2”), un misil balístico
con ojivas de una tonelada dirigido contra Londres, Amberes y París. De los
lanzados, 517 impactaron en Londres, cuyos habitantes temían especialmente porque
su vuelo era silencioso lo que impedía ser detectados y correr hacia los
refugios.
Este documentado thriller está contado desde la
perspectiva de dos personajes ficticios: el ingeniero, doctor Graf, miembro del
equipo de cohetes de Wernher von Braun, que termina en los bosques de la costa
holandesa supervisando el lanzamiento de misiles hacia Londres; y Kay Caton‑Walsh,
una joven auxiliar de la WAAF que trabaja en el centro de interpretación
fotográfica de Medmenham y es seleccionada poco después para una misión de alto
secreto en Bélgica. Sus vidas se cruzarán durante unos minutos al final de la
guerra.
Para el personaje de Kay, Robert Harris se inspiró en las
memorias de Eileen Muriel Younghusband, una de las oficiales de la Fuerza Aérea
Auxiliar de Mujeres enviadas a Malinas, base de lanzamiento de los V2, en gran
parte móviles, en un intento de contrarrestar los ataques sobre Londres, ya
que la RAF no fue capaz de localizarlos. Kay y el resto del equipo formado para
este fin decidieron calcular, mediante métodos algebraicos aplicados a la
física de un cohete cuyo motor lo impulsaba durante un breve periodo antes de
apagarse y dejarlo en caída libre parabólica, las coordenadas de la base de lanzamiento
para que la fuerza aérea británica pudiera atacarla. Disponían para todo el
cálculo de menos de seis minutos.
En Gran Bretaña, toda la población, hombres y mujeres,
ancianos y jóvenes, fue movilizada. Esto permitió a las mujeres realizar por
primera vez trabajos cruciales y de gran importancia en un estado de guerra.
Por otro lado, hay que destacar el trabajo de los ingenieros alemanes, capaces
de desarrollar en un tiempo récord la tecnología que permitió la construcción
del V2. Paradójicamente, puede afirmarse, de manera cruda pero real, que, si el
Estado alemán no hubiera puesto sus recursos, con el visto bueno de Hitler, al
servicio del desarrollo de este cohete, la llegada del hombre a la Luna en 1969
no habría sido posible o se habría retrasado.
Finalizada la guerra y tras la caída del régimen nazi, se
puso en marcha la Operación Paperclip, nombre en clave de la operación del
Servicio de Inteligencia y Militar de los EE. UU. que permitió la salida de
Alemania de científicos e ingenieros alemanes, entre ellos von Braun, quien se
instaló en Estados Unidos y se convirtió más tarde en director del Centro de
Vuelo Espacial Marshall de la NASA y principal diseñador del Saturno V, el
cohete que llevaría al hombre a la Luna.
En septiembre de 1945, algunos de estos ingenieros visitaron
Londres y se lamentaron al comprobar que se habían retirado los escombros de
los edificios afectados por los bombardeos, lo que impedía conocer los daños
reales ocasionados por los V2.
Otro personaje real de la novela es el general de las SS (Schutzstaffel,
“escuadras de protección”), Hans Kammler, nombrado por Speer como su
representante para el diseño y construcción de campos de concentración, y que
empleó mano de obra esclava de prisioneros durante la construcción de la planta
de producción de cohetes. En 1944, Himmler convenció a Hitler de poner el
proyecto V2 directamente bajo control de las SS, reemplazando a Walter
Dornberger por Kammler.
El libro, que consta de 22 capítulos y 304 páginas, tiene
una lectura fluida y amena. Harris escribe muy bien y posee una gran capacidad
para contar historias. En V2 combina con acierto los detalles técnicos
con un drama de guerra que muestra la ambigüedad humana en ambos bandos:
personajes llenos de vida, dudas y esperanza, en una trama inteligente y
brillante. Es de destacar la extraordinaria e impecable traducción de Matuca
Fernández de Villavicencio.
He disfrutado mucho de la presencia de constantes diálogos,
que hacen la lectura más cercana y ágil, junto con capítulos en su mayoría
breves, algo que se agradece dada la complejidad de la trama y de los
personajes. Como peculiaridad, los capítulos se alternan para un mismo suceso
entre el escenario belga de la base de lanzamiento de misiles alemanes y el
escenario londinense con las oficiales de la WAAF (Fuerza Aérea Auxiliar
Femenina) encargadas del análisis fotográfico aéreo y del cálculo matemático de
la trayectoria del V2 para tratar de localizar las coordenadas del punto de
partida.
Muchos de los cargos de los oficiales alemanes aparecen en
alemán, y algunas palabras del escenario belga, en francés. Aunque esto no
resulta excesivamente molesto, obliga a consultar el diccionario si no se
conocen ambos idiomas, como es mi caso.
A pesar de ser un libro sobre la Segunda Guerra Mundial, no abusa de la terminología militar ni tecnológica, y la combina con la vida privada y sentimental de algunos personajes, con continuos flashbacks sobre su pasado, lo que hace de V2 una lectura apta y recomendable incluso para quienes no son amantes de la ficción histórica sobre la Segunda Guerra Mundial.
¡Pasen y lean!
Autor: Robert Harris
Traductora: Matuca Fernández de Villavicencio
Editorial: Grijalbo
Publicado: 2024
Páginas: 304
