Hay libros que
se leen y te hacen reír y “El Diccionario de Coll” es uno de ellos. Al comenzar
a leerlo tienes la sensación de ser un manual serio y ordenado, pero enseguida
te das cuenta de que Coll juega con las palabras y nos hace ver que el lenguaje
también está para pasarlo bien y hacerlo divertido. El autor lo hace de una
manera inteligente y juguetona, las convierte en un galimatías, pero sin
intención de resolverlo convirtiéndolo en resultado divertido y ameno que nos saca
una sonrisa.
Sus
definiciones de las palabras son como pequeñas bromas que te quiebran la cabeza
la primera vez que las lees, pero que en cuanto las asimilas, entras en su
juego inmediatamente. Ejemplo de ellas y que puede servir para resumir su
estilo, son: “Cantalán: Joan Manuel Serrat.”, “Marciso: Gran masa
de agua enamorada de sí misma” o “Profesir: Título mobiliario de algunos
catedráticos ingleses”. José Luis Coll te suelta una frase que parece seria,
pero en cuanto la lees dos veces te das cuenta de su ingenio, trastocando los
significados con una elegancia tremenda.
Lo bueno de
este libro es que no envejece para nada. Su juego de palabras es tan original
como certero que no depende de modas ni de referencias que caducan. A lo largo
de los siglos, el lenguaje siempre ha evolucionado para adaptarse al mundo y el
“El diccionario de Coll” demuestra que se puede transformar sin exageraciones y
sin buscar la carcajada fácil. Te hace sonreír porque te enseña que las
palabras, si las miras de lado tienen vida propia.
Cada entrada es
una pequeña sorpresa que en ocasiones puede parecer un chiste, un microrrelato
o una paradoja. Coll escribe con la ingenuidad y el sentido burlón del que los
buenos humoristas sacan partida. Una ventaja del libro es que no existe una
trama, puedes abrirlo por cualquier página y siempre encuentras algo que te
alegra el día y te hace disfrutar.
Este
diccionario, es un recordatorio de que la lengua está siempre viva y de que
también sirve para jugar, para reírse un poco de nosotros mismos, para dejar la
seriedad atrás. Coll no quiere ordenar el mundo: quiere desordenarlo con
estilo, y en ese desorden aparece una forma de lucidez y elegancia dejándote al
final la sensación de haber leído algo sencillo, pero no por ello menos inteligente
y brillante; palabras que pueden parecer absurdas en un principio, pero que
terminas asumiendo sin ningún problema. Un libro que, sin pretender nada, consigue
mucho: nos hace ver que las palabras pueden ser sacadas de contexto para crear cosas
maravillosas.
Título: El diccionario de Coll
Autor: José Luis Coll
Editorial: Planeta
Publicado: 1979
Páginas: 222
