30 diciembre, 2025

«El nombre de la rosa»: curiosidades


 

"El nombre de la rosa" de Umberto Eco fue inspirada en la Sacra di San Michele, una imponente abadía medieval situada en el Piamonte, al norte de Italia, sobre el monte Pirchiriano. Es uno de los símbolos históricos de la región y un lugar cargado de espiritualidad y misterio, pero no su biblioteca que es una creación literaria, las fuentes señalan que Eco quiso rendir tributo a la Abadía de Melk y a su impresionante biblioteca barroca y por eso bautizó al narrador como Adso de Melk biblioteca que cuenta con una gran riqueza bibliográfica sirviendo de inspiración arquitectónica y atmosférica.

La historia medieval ambientada en el s. XIV gira en torno a una serie de muertes y de un libro capaz de matar durante el transcurso de su lectura, investigación que realizan fray Guillermo de Baskerville y su novicio Adso de Melk, apellidado así en honor a la abadía como ya hemos comentado. ¿Pero de dónde viene el título del libro?

El libro acaba con la narración de Adso de Melk y esta frase: STAT ROSA PRISTINA NOMINE, NOMINA NUDA TENEMUS «De la primigenia rosa solo nos queda el nombre, solo conservamos nombres desnudos» El propio Umberto Eco lo desvela en sus "Apostillas a «El nombre de la rosa»

"Mi novela tenía otro título provisional: La abadía del crimen [...] pero mi sueño era titularlo Adso de Melk. Un título muy neutro, porque Adso no pasaba de ser el narrador [...] la idea de "El nombre de la rosa" se me ocurrió casi por casualidad [...] porque la rosa es una figura simbólica tan densa, que, por tener tantos significados, ya casi los ha perdido todos: rosa mística, y como rosa ha vivido lo que viven las rosas [...] la guerra de las dos rosas [...] una rosa es una rosa [...] Así, el lector quedaba con razón desorientado el título debe de confundir las ideas, no regimentarlas (Umberto Eco).

26 diciembre, 2025

«Nosotros» de Evgueni Zamiatin

 



Obra que se terminó de escribir en Rusia en el año 1921, por el ingeniero ruso Yevgueni Zamiatin. Fue prohibida en la Unión Soviética y circuló clandestinamente durante décadas no siendo publicada hasta 1924 en el Reino Unido, incompleta y carente de nombre, siendo los propios británicos los que les ponen el nombre de “Nosotros”. El éxito llega en 1929 al ser publicada en Francia, dónde recibe un gran reconocimiento. 

La obra recibió los elogios de Aldous Huxley y George Orwell, autores que tiempo más tarde publicaron obras de contenido similar, “Un mundo feliz” de Huxley y “1984” de Orwell, aunque sólo éste último reconoció verse influenciado por “Nosotros” al escribir su relato, Huxley lo negó; considerada como la novela fundacional de la distopía moderna y quizá la más radical en su concepción del ser humano como parte de un estado totalitario. 

Zamiatin construye un futuro controlado por el dictador: el Gran Benefactor o Bienhechor (el nombre varía dependiendo del traductor de la novela) que dirige el “Estado único” o “Estado unido” constituido después de la “Guerra de los 200 años” y tras la cual se construyó el “Muro verde” que los separa del “Viejo mundo” donde viven los perdedores de dicha guerra y que son considerados como salvajes y anárquicos que viven rodeados de árboles, plantas y animales, una sociedad la primera trazada geométricamente, transparente y perfectamente calculada, donde la libertad ha sido sustituida por la exactitud matemática y la felicidad se confunde con la obediencia.

En este Estado Único, los individuos, no tienen nombres, son denominados “números”, y se les asigna una letra consonante seguida de un número impar para los hombres y una vocal y número par para las mujeres. Estos “números”, no son un grupo aislado ya que forman parte de un todo que se autodenomina “Nosotros” que da título al libro.

Viven en casas de cristal, vigilados permanentemente. La transparencia absoluta es la metáfora central: no hay intimidad, no hay sombra, no cabe la posibilidad de que surja la duda. Toda actividad diaria está regulada, como la alimentación (basada en el petróleo), las horas de sueño, el despertar o las horas de trabajo, hasta el sexo es pactado y administrados mediante “cupones rosados” y un cuadrante que es supervisado por el Gran Bienhechor. Es una utopía llevada al extremo donde la razón se ha convertido en tiranía, el tabaco y el alcohol están prohibidos y se ha renunciado a la naturaleza. Los departamentos de sanidad o la fábrica de música emiten regularmente el himno del estado para que los “números” desfilen en grupos de a cuatro marcando el compás al más puro estilo militar y la ausencia de sentimientos garantiza la paz perpetua y aquellos que no aceptan las normas, son ejecutados mediante un rayo que los disuelve. 

La novela está narrada a modo de “diario” personal por su protagonista, el narrador, D‑503, un ingeniero que trabaja en la construcción de la nave Integral, destinada a llevar la “felicidad matemática” del Estado Único a otros mundos. D-503 utiliza un lenguaje rígido y técnico que se va fracturando cuando conoce a una mujer, I‑330, enigmática, libre, peligrosa que encarna la grieta en el sistema, la posibilidad de que un “número” no quiera formar parte de las reglas matemáticas y que se plantea un golpe de estado para volver a la vida en libertad que hay tras el muro verde.

A través de ella, D‑503 descubre el deseo, la imaginación, el miedo… y la conciencia de que su mundo perfecto es, en realidad, una prisión.

Ese debilitamiento del personaje se asemeja bastante al de Montag en “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury.

La novela no se limita a narrar una rebelión política; lo que Zamiatin propone es una rebelión existencial, un conflicto no solo entre el individuo y el Estado, sino entre la razón absoluta y la vida. El despertar de D‑503 es un proceso doloroso que Zamiatin describe con imágenes poderosas: geometrías que se deforman, líneas rectas que se curvan y pensamientos tortuosos.

Su prosa es moderna, fragmentaria y llena de metáforas que rompen la frialdad de esa sociedad matemática y rígida que Zamiatin escribe para dinamitar desde dentro un régimen dictatorial rompiendo la deshumanización tecnológica que reduce al ser humano a solo una función, la vigilancia total, el conflicto entre razón y emoción, la identidad y, sobre todo, la libertad.

Nosotros es una obra que combina la lucidez política con una profunda reflexión sobre la condición humana pero su fuerza no reside solo en la crítica al totalitarismo, sino en la pregunta que deja abierta: ¿estaríamos dispuestos a sacrificar la seguridad y la eficiencia por una vida desprovista de responsabilidades?

No hay que negar que es una novela que incomoda, que desestabiliza, que obliga a pensar, de ahí que fuera censurada, y como gran distopía que es, no describe un futuro improbable, sino una posibilidad probable en cualquier sociedad que confunda orden con felicidad.

Una novela altamente recomendable para los amantes de la distopía y la ciencia ficción. De las dos versiones traducidas del ruso al castellano que he leído, la de Alejandro Ariel González es la más certera, en mi opinión.


Título: Nosotros
AutorYevgueni Zamiatin
TraductorAlejandro Ariel González
Editorial: Hermida Editores
Publicado: 2020
Páginas: 171


18 diciembre, 2025

«Tintín en el país de los Soviets» de Hergé

 



El primer comic que leí de manera profunda e interesada, y que me marco como lector, fueron las aventuras de Astérix, llegué a ellas gracias a dos queridos compañeros de colegio, hermanos mellizos, que tenían toda la colección que había sido publicada hasta la fecha, muchos sábados me invitaban a su casa y en lugar de jugar, leíamos comic. Su familia (once hermanos, todos lectores), fue la responsable, junto a mis padres, de inculcarme el sano ejercicio de la lectura.

Tras separarnos al término de la etapa escolar, el tiempo quiso que uno de ellos acabara siendo compañero de trabajo en la misma institución, tras terminar nuestra preparación profesional, aunque con especialidades y destinos diferentes.

Pasado el tiempo, busqué una alternativa a Astérix y Obélix y descubrí a Tintín en su primer cómic, “Tintín en el país de los Soviets”, del creador Georges Prosper Remi más conocido por Hergé publicado en español por la Editorial Juventud en 1983.

Astérix y Tintín son comics diferentes, mientras que el primero juega mucho con el humor y la historia, el segundo tiene a Tintín, un personaje con vocación periodística y siempre buscando problemas.

“Tintín en el país de los Soviets” se convertiría, sin intuirlo en ese momento su autor, en el primer proyecto de lo que acabaría en convirtiéndose en la serie de Tintín. Esta primera entrega, en blanco y negro, con un trazo rudimentario, un argumento simple y anticomunista (debemos tener en cuenta el contexto político y cultural conservador en la Bélgica de ese momento), tenía el propósito de llamar la atención a los jóvenes belgas sobre los peligros del comunismo que era percibido en Europa como un régimen opresivo.

En este momento Hergé aún no había desplegado el estilo llamado “ligne claire” (línea clara) que lo definiría como creador de comic, basado en un trazo grueso y viñetas más centradas en la acción que en la ambientación, estilo que ya anticipaba su habilidad para crear personajes carismáticos como Tintín.

En este capítulo, el joven reportero belga Tintín es enviado a Moscú para investigar la realidad soviética descubriendo como la política es manipulada y reprimida, en una aventura llena de peligros de los que siempre escapa gracias a su ingenio.

El comic, realiza una visión satírica del régimen soviético, simplista y parcial, lo que generó en su momento mucha controversia. El valor de esta obra no está en la calidad artística, sino en el punto de partida que convertiría a la serie en una de las más influyentes del cómic europeo.

Hergé se negó a reeditarlo posteriormente por la simplicidad de sus dibujos y la carga ideológica, pero en 1973 se volvió a publicar, siendo en la actualidad más una curiosidad histórica que una obra maestra.

Título: Tintín en el país de los Soviets
Autor: Georges Remi (Hergé)
Traductor: Concepción Zendrera Ferrés
Editorial: Editorial Juventud
Publicado: 1983
Páginas: 144

 


14 diciembre, 2025

«La pregunta 7» de Richard Flanagan

 



Richard Flanagan – 1961-, escritor y periodista australiano nacido en Tasmania está considerado por “The Economist” uno de los novelistas más destacados de su generación. Nacido en Australia, recibió el Premio Booker en 2014, por “El camino estrecho al norte profundo”. 

En 2023 publica "Question 7" traducida en 2025 al español como “La pregunta 7”. Flanagan decide escribir este libro al recibir en 2022, con 64 años, tras el diagnóstico erróneo de demencia precoz que apenas le concedía un año para la pérdida de la lucidez. 

El título “La pregunta 7” proviene de un relato de Chéjov publicado en 1882 “Tareas de un matemático loco” bajo el seudónimo de “Antosha Chejonté”. Se trata de una divertida parodia del trabajo matemático a través de ocho absurdas cuestiones planteadas. En la séptima, los escolares deben resolver un problema de matemáticas aparentemente sencillo entre dos trenes con una pregunta final absurda que rompe la lógica del ejercicio que le sirve al autor para realizar una analogía de la vida simbolizando lo inesperado, aquello que rompe la certeza y te obliga a replantearlo todo, una obra conmovedora y filosófica que se mueve entre la memoria, el ensayo y la novela y de cómo los hilos invisibles de la historia y las decisiones fortuitas moldean nuestras vidas. 

El libro realiza un interesante recorrido por el cautiverio de su padre cerca de Hiroshima, la relación de H.G. Wells y Rebecca West que sirve para conectar ciencia y literatura en los inicios de la física nuclear o la historia de Tasmania donde nació. 

Con una estructura quebrada, un fondo filosófico y un tono reflexivo, el autor convierte su experiencia personal en un relato universal sobre el sentido de la vida y la literatura que se construye frente al olvido y la muerte. El estilo de Flanagan me recuerda Ernaux por su tono reflexivo y universal, aunque con un tono más emotivo, sin embargo, ambos comparten la convicción de que la literatura es un modo de preservar y redefinir la memoria, pero cada uno lo hace desde un ángulo distinto: el azar en Richard Flanagan, y la colectividad en Annie Ernaux y esta intención de preservar la memoria me recuerda a mis últimos libros comentados como “Jathyn” y “Una tumba en el aire”. 

“La pregunta 7” es un libro que escapa a lo tradicional, no es solo una autobiografía, es un instrumento narrativo que plantea más preguntas que respuestas. Su fuerza reside en su capacidad para convertir una experiencia personal que pensaba que estaba en ese momento al límite, en una reflexión sobre el azar, la memoria y la literatura invitándonos a plantear nuestra propia “pregunta 7”: esos momentos inesperados que cambian el rumbo de nuestras vidas y es esa mezcla de lo personal con lo histórico lo que pone de manifiesto la fragilidad y el misterio de la existencia, un testamento vital y literario.


Título: La pregunta 7
Autor: Richard Flanagan
Traductor: Catalina Martínez Muñoz
Editorial: Libros del Asteroide
Publicado: octubre de 2025
Páginas: 296


04 diciembre, 2025

«Dossier K.» de Imre Kertész

 


Un diálogo honesto entre el autor y su conciencia. Reflexiona sobre el Holocausto, la escritura y la libertad. Una autobiografía filosófica que viaja al corazón del Nobel húngaro y a lo más íntimo de su pensamiento.

Dossier K. es un libro singular en el que Imre Kertész, Premio Nobel de Literatura, se entrevista a sí mismo para construir un retrato honesto y completo de su vida y de su obra. A través de este diálogo interior, el autor revisita su experiencia en los campos de concentración, su relación con la escritura y las tensiones entre biografía, historia y creación literaria. El resultado es un testimonio lúcido, íntimo y profundamente reflexivo sobre cómo se forja una voz literaria marcada por la memoria y la supervivencia.

Título: Dossier K.
Autor: Imre Kertçez
Traductor: Adan Kovacsics
Editorial: Acantilado
Publicado: enero de 2007
Páginas: 208

03 diciembre, 2025

De cómo la ciencia ficción se anticipó al futuro

 


La definición del género Ciencia Ficción (que se cree es una mala traducción de su denominación en inglés Science Fiction o Ficción Científica) fue introducida en 1923 cuando el escritor, inventor y editor Hugo Gernsback la utilizó en Amazing Stories, un número especial sobre Science Fiction de su revista Science and Invention, tras su buena acogida, en 1926, publica el primer número de Amazing Stories (The Magazine of Scientifiction), revista pionera de la Ciencia Ficción. Los premios Hugo, que se entregan anualmente a las mejores obras de Ciencia Ficción y Fantasía publicadas en el año previo, reciben su nombre en honor a Hugo Gernsback y están calificados como uno de los mayores honores que se pueden recibir en este género.

En muchas de las obras sobre Ciencia Ficción, sorprenderá ver cómo algunas de ellas se anticiparon al futuro en tecnología, genética o economía, vamos a repasar algunos de los ejemplos más claros:

  • Aldous Huxley en Un Mundo feliz (1931) advierte de los peligros de la ingeniería genética en el desarrollo de tecnologías reproductivas dónde el estado las utiliza para fecundar a seres humanos y condicionarlos desde la infancia para que no cuestionen el sistema político y social.
  • Edward Bellamy en su obra Mirando atrás (1888) tiene como protagonista a Julián West quién despierta en el año 2000 bajo un sueño inducido bajo hipnosis, en un utópico Estados Unidos, inmerso en una sociedad perfecta donde no existe el dinero físico y se utilizaba como medio de ingreso y pago las tarjetas de crédito.
  • Isaac Asimov en 1955 publica su obra El fin de la eternidad una historia de viajes en el tiempo y universos paralelos o múltiples, hipótesis, esto último, de la mecánica cuántica, propuesto por primera vez por Hugh Everett III en 1957 dentro de su tesis doctoral en la Universidad de Princeton titulada "Relative State Formulation of Quantum Mechanics".
  • Jonathan Swift quién comentó las dos Lunas de Marte en Los viajes de Gulliver (1726) 150 años antes de ser descubiertas por el astrónomo Asaph Hall (1877), Deimos y Fobos, nombres de los hijos de la mitología griega, pero no fue el único, en 1752, el escritor Francois-Marie Arouet, conocido por su seudónimo Voltaire, también lo comenta en su relato Micromegas. A dos de los cráteres de Deimos, se les puso los nombres de Voltaire y Switf en honor a estos escritores, aunque podemos remontarnos al siglo XVII con el astrónomo Johannes Kepler quién predijo de la existencia de dos satélites en Marte a partir de un razonamiento basado en la proporcionalidad con otros dos planetas, la Tierra que tenía uno, la Luna y Júpiter, que en ese momento se creía tenía cuatro, descubiertos en 1610 por Galileo, por lo que pensó que a Marte le correspondían dos satélites. En honor a Kepler, un cráter lunar también lleva su nombre.
  • Julio Verne y su submarino eléctrico Nautilus en 20.000 leguas de viaje submarino (1870), cuyo nombre puede estar tomado del considerado cómo el primer submarino a hélice, diseñado por el ingeniero Robert Fulton en 1800 por encargo de Napoleón. Fulton es conocido por construir el primer barco a vapor. En De la Tierra a la Luna (1865) predijo con sorprendente detalle aspectos de los viajes espaciales, décadas antes de la carrera espacial real.
  • Mark Twain, en su The London Times of 1904 (1898), narra un artilugio tecnológico llamado Telectroscope una especie de teléfono de alcance ilimitado que permitía interconectar todos los sistemas telefónicos del mundo, lo más cercano a los actuales chats.
  • William Gibson, acuñó el término ciberespacio en su obra, precursora del subgénero ciberpunk, Neuromante (1984) para describir un mundo virtual muy similar a la internet actual, aunque proviene del cuento Johnny Mnemonic del mismo autor publicado por primera vez en la revista Omni en 1981. Neuromante fue galardonada con los premios Seiun (1987), Hugo (1985), Nébula (1984) y Philip K. Dick (1984).
  • Ray Bradbury ya imaginó en sus obras tecnologías que acabaron haciéndose realidad como los auriculares inalámbricos de Fahrenheit 451, los cajeros automáticos o la IA en Fantasmas de lo nuevo.
  • Arthur C. Clarke imaginó dispositivos de comunicación portátiles en 2001: Una odisea del espacio, décadas antes de que existieran los smartphones o sistemas de IA capaces de interactuar y tomar decisiones.
  • Mary Shelley en Frankenstein planteó la creación de vida artificial, un concepto que hoy dialoga con la bioingeniería, la clonación y la ética científica.
  • Obras como Metrópolis (1927) mostraban pantallas de comunicación remota, anticipando Zoom y Skype.
La ciencia ficción no sólo se anticipó a futuros avances tecnológicos, también predijo cambios sociales y políticos. En 1968, John Brunner en su obra Todos sobre Zanzíbar, premio Hugo (1969) y nominado a los premios Nébula (1968), menciona la unión de naciones en Europa, casi veinticinco años antes de que esta se hiciera realidad o George Orwell en su libro 1984 donde El gran hermano practica la vigilancia masiva de ciudadanos, el control gubernamental, o la manipulación informativa, escrito en 1948, basados en la novela rusa Nosotros de 1920, censurada y publicada en ruso en 1988 del autor Evgueni Ivanovich Zamiatin, Orwell comentó haber leído su edición en francés publicada en 1929.

Pero este tipo de predicciones no sólo nos han llegado de mano de la literatura, la ciencia ficción se puede producir en cualquier ámbito, es el caso del fundador de Microsoft, Bill Gate, que predijo en una charla Ted en 2015, recién salidos de un brote global de ébola, que, en las próximas décadas, podríamos estar bajo la amenaza de un virus peligrosamente infeccioso en lugar de una guerra, 5 años más tarde, en 2020, comenzó la pandemia de coronavirus.

«Origami» de Antonio San Lorenzo

 



“Origami: El experimento de metaficción” de Antonio San Lorenzo es capaz de desafiarnos jugando con los límites de la narrativa, la identidad y la creación artística, convirtiéndose en un verdadero laboratorio literario, singular y provocador, un experimento donde la relación entre personajes, autores y público se combina con la filosofía, el cine y la narrativa experimental. Es en realidad, un desafío intelectual que cuestiona las reglas del juego narrativo, pero con un enfoque contemporáneo usando Hollywood como escenario. 

Desafía las convenciones narrativas desde el principio, su estructura recuerda al origami: pliegues sucesivos que transforman un papel aparentemente plano en una figura compleja. Cada diálogo y reflexión abre nuevas capas de sentido, obligándonos a cuestionar qué es real y qué es ficción. 

Un relato que reflexiona sobre sí mismo y sobre el acto de narrar. La premisa es desconcertante: en un escenario vacío, sin decorados ni acción aparente, se encuentran atrapados una estrella de Hollywood (Gloria), un mítico guionista (Armando), un productor famoso (Marco) y un metafísico (Fidel), no existen fuera del relato, su única posibilidad de trascender es construir una historia que los lleve a la gran pantalla, su espacio desnudo funciona como metáfora de la página en blanco, la obra se interroga sobre qué significa ser personaje, guionista o espectador, y cómo esas fronteras se diluyen, la presencia de una estrella y un productor introduce la tensión entre arte y mercado, creatividad y espectáculo.

Estos personajes, privados de recursos externos, deben crear y protagonizar el guion en el que están inmersos para evitar quedar relegados al olvido en “el fondo de un cajón”. 

Al enfrentarse a un relato que se construye en tiempo real, nos convertimos en cómplice del experimento, que podemos inscribir en la tradición de la cronología de la metaficción como Cervantes, Don Quijote de la Mancha, primer gran ejemplo de metaficción: personajes que leen y comentan libros dentro de la novela.

El propio Quijote es consciente de su condición de héroe literario. 

Borges, Ficciones, relatos que hablan de libros inexistentes, bibliotecas infinitas y mundos narrativos que se pliegan sobre sí mismos. 

Calvino, Si una noche de invierno un viajero, el lector es protagonista de una novela que nunca termina. 

En el caso de Antonio San Lorenzo y Origami, sus personajes atrapados en el guion vacío deben inventar su propia historia para sobrevivir e introduce el imaginario de Hollywood y la cultura audiovisual en la tradición metaficcional. 

Podemos concluir que Origami es un libro bien escrito. Los constantes diálogos, fluidos y entretenidos, nos inscriben en la tradición de la metaficción inaugurada por autores como Cervantes o Calvino, pero aportando un giro contemporáneo que lo convierte en una creación narrativa, un acto de supervivencia dentro del panorama literario de Hollywood donde la metaficción ha pasado de ser un recurso ocasional en Cervantes a convertirse en una corriente literaria consolidada.

Un libro complicado de evaluar porque depende en gran medida del tipo de lector y de su compromiso con una lectura que lo enfrenta a un texto que reflexiona sobre sí mismo como ficción. Lo hace con tal nivel de complejidad estructural, estilístico y conceptual que exige un esfuerzo adicional para ser plenamente comprendido. 


Título: Origami: El experimento de metaficción
Autora: Antonio San Lorenzo
Editorial: Caligrama editorial
Publicación: 2025
Páginas: 245

 

    

 

02 diciembre, 2025

«El año del pensamiento mágico» de Joan Didion



Joan Didion, fue una de las escritoras y periodistas más destacadas de la literatura norteamericana contemporánea, pionera del Nuevo Periodismo. El año del pensamiento mágicopublicado en 2005, se ha convertido en un referente de la escritura autobiográfica sobre el duelo.

Una lectura dura por su contenido emocional narra cómo su hija Quintana lucha con la muerte ante una grave enfermedad; un año antes, su esposo John, también escritor, falleció repentinamente.

Didion describe las circunstancias con una honestidad desgarradora mientras su mente intenta aferrarse a la lógica y a la memoria para sobrevivir al dolor.

Ganadora del National Book Award y finalista del Pulitzer, el libro convierte el duelo en literatura. Didion, con una prosa serena, lúcida y elegante, examina el pensamiento mágico que acompaña al duelo incurriendo en algunas repeticiones comprensibles dada la intensidad de su duelo.

Un libro que no busca consuelo, sino comprensión; es un testimonio íntimo que transforma el dolor en memoria compartida.

Un libro quizá no recomendable en ciertos estados emocionales, pero que sin duda vale la pena. Estoy convencido de que escribirlo ayudó a la autora a atravesar un trance tan amargo.

Título: El año del pensamiento mágico
Autora
: Joan Didion
Traductor: Javier Calvo Perales
Editorial: Random House
Publicado: enero de 2015
Páginas: 192