*Imagen generada por Microsoft Copilot
“Lo que sé de mí” trata de las reflexiones
personales, espirituales y visiones del mundo de la actriz, de sus vivencias, y
es el conjunto de todas ellas el que conforma la esencia del libro.
El libro consta de 26 capítulos, en los que cada uno
se introduce con citas de grandes obras y personajes de la literatura, la
filosofía, la psiquiatría o la astronomía, como Erich Fromm, Balzac,
Schopenhauer, Albert Einstein, Thomas H. Huxley, León Tolstói o Emmanuel Kant.
Dice este último:
“Si pudiéramos vernos a nosotros mismos y a los objetos como
son realmente, tendríamos que vernos en un mundo de naturalezas espirituales, y
nuestra comunión con ellas no empezó con nuestro nacimiento ni terminará con la
muerte del cuerpo.”
Shirley MacLaine es uno de los personajes más
relevantes y polifacéticos del mundo artístico, ganadora, entre muchos premios
y reconocimientos, de un Óscar de Hollywood. ¿Quién no la recuerda en el cine
con “El apartamento” o “Irma la dulce”? Es además hermana del también conocido
y extraordinario actor Warren Beatty.
En esta obra nos cuenta sus experiencias y creencias
metafísicas, que han ocupado y marcado su trayectoria profesional y personal, y
nos invita a reflexionar acerca de nuestras propias vidas en un acto de examen
interno, emocional y de crecimiento espiritual; un ejercicio de
autoconocimiento que, en ocasiones, puede estar cercano a lo místico o lo
cabalístico. Soy de los que piensa que debemos estar abiertos para tener una
mejor base de conocimiento y formar nuestra propia corriente de pensamiento: no
se puede opinar de aquello que no se conoce; solo la información nos da
libertad de pensamiento. En este sentido, Shirley nos muestra sin tapujos su
vida y sus creencias. Se trata de su propia historia, la de un personaje con
proyección internacional a quien no le ha importado exponerse públicamente
contando su vida espiritual y privada.
Otra de las citas, en el capítulo dieciocho, de Ralph
Waldo Emerson, dice:
“La verdadera fortaleza de entendimiento consiste en no
consentir que lo que sabemos sea coartado por lo que ignoramos.”
Si analizamos un poco el fondo de este libro, podría
parecernos lógico que las personas que viven al límite, en situaciones que
provocan la ansiedad más absoluta y la soledad, cuando paradójicamente están
rodeadas de gente, gente que forma parte de una compañía interesada para
quienes somos un simple objeto, que si bien puede levantar admiración y pasión,
no está libre del morbo y del materialismo, encuentren un caldo de cultivo
perfecto para plantearse su propia existencia y desembocar en la
espiritualidad. ¿Quién no ha pasado por esto?
En los momentos más complicados y difíciles de nuestra vida,
el pensamiento y el sentimiento espiritual, que no tiene por qué estar ligado a
creencias religiosas, nos trae calma y sosiego al “yo” interior, dándonos
fuerzas para afrontar situaciones complejas. Es la paz interna.
Pero si dejamos a un lado el punto de vista exotérico,
debemos plantearnos si todo lo relacionado con este, en muchas ocasiones
denostado tema, puede tener cabida en el ámbito del estudio científico. Aún no
atesoramos un conocimiento suficiente de las cosas como para dar por hecho que
algo sea increíble o desproporcionado. ¿Quién hubiera creído, en la Edad Media,
en el uso de la medicina actual sin ser tildado de brujería? ¿O que pudiéramos
desarrollar una tecnología que nos permitiera viajar a la Luna o hablar con
personas a miles de kilómetros mediante un dispositivo móvil?
Porque la creencia está íntimamente relacionada con la
capacidad del ser humano. Si en millones de años de evolución hemos alcanzado
grandes metas, ¿qué no podría ocurrir dentro de otros pocos millones de años?
La autora está inmersa en creencias budistas, hinduistas,
judías o cristianas, pero, en verdad, ¿no tienen todas estas creencias
religiosas un mismo sentido? ¿No se hacen todas las mismas preguntas? ¿Quiénes
somos? ¿Hacia dónde vamos? Es la historia de un despertar espiritual y de
crecimiento interior, donde una mujer cuya vida personal y profesional ha sido
completa y apasionante se ve en la necesidad de conocer cuál es la finalidad de
la vida. Sus reflexiones no te dejan indiferente y ponen de manifiesto que
debemos vivir con una mentalidad abierta.
Quisiera decir que este no es un libro que haya que tomarse
a la ligera; me atrevería incluso a afirmar que no es apto para todos los
públicos. Leerlo de manera frívola no hará más que ridiculizarlo, algo injusto;
leerlo por simple curiosidad sin estar de acuerdo con estos temas será una
pérdida de tiempo; y leerlo sin tener un criterio previo sobre lo que vamos a
encontrar podría resultar incómodo, molesto e incluso desaconsejado.
Quiero cerrar esta reseña con un párrafo del libro donde la
autora hace esta reflexión:
“Tal vez un día hiciera un viaje a las Pléyades y viera lo
que había al otro lado. ¿Sería tan maravilloso como el viaje por mi interior
que acababa de emprender?”
NOTA: El libro fue llevado a la pequeña pantalla en
1987 en una miniserie de televisión con el mismo título, “Lo que sé de mí”, de
casi cuatro horas de duración, protagonizada por la propia Shirley MacLaine,
Charles Dance y John Heard, entre otros, y dirigida por Robert Butler,
el mismo que participó en series míticas como “Hill Street Blues” o “Remington
Steele”.
Autor: Shirley MacLaine
Traductor: Ana María de la Fuente
Editorial: Plaza & Janés
Publicado: 1986
Páginas: 288
